Vibran los granos de tierra,

en la pezuña de los insectos

en el rastro de sus huellas.

De la lápida de hojas secas,

nacen brotes de invierno,

con el cantar de los pájaros

baila la sumisa cosecha.

El vistoso sol de primavera

vierte sobre las piedras

su viso de oro labrado,

que se refleja en el hielo,

en la copa de los cerezos,

destaca su halo blanco.

El rocío matinal, templado

cubre con un manto alado

la gramínea de la estepa;

cubre ramas, pétalos, talos

las crines de los caballos

que pastan en tierra seca;

 

Y ella, con su pelvis joven,

pulso de madre naturaleza

sonríe al lejano horizonte,

que se desdobla y colorea.

Anuncios

Comenta aquí / Deixe seu comentário

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s