Poema:

Cuando de mí no quede sino un árbol, Quando de mim nao reste sequer uma árvore,
cuando mis huesos se hayan esparcido Quando meus ossos tenham sido repartidos
bajo la tierra madre; no ventre da terra mae;
cuando de tí no quede sino una rosa blanca Quando de ti nao reste seque ruma rosa branca
que se nutrió de aquello que tú fuiste Que se nutriu daquilo que fuíste
y haya zarpado ya con mil brisas distintas E já tenha zarpado com mil brisas distintas
el silencio del beso que hoy bebemos; O silência do beijo que hoje bebemos;
cuando ya nuestros nombres Quando já nossos nomes
sean sonidos sin eco Sejam um som sem eco
dormidos en la sombra de un olvido insondable; Adormilados na sombra de um esquecimento insondável;
tú seguirás viviendo en la belleza de la rosa, Tu seguirás morando na beleza da rosa,
como yo en el follaje del árbol Como eu na folhagem da árvore
y nuestro amor en el murmullo de la brisa. E nosso amor no murmulho da brisa.
¡Escúchame! Escuta!
Yo aspiro a que vivamos Eu aspiro que vivamos
en las vibrantes voces de la mañana. As vibrantes vozes da manha.
Yo quiero perdurar junto contigo Eu quero perdurar, junto a ti,
en la savia profunda de la humanidad; Na seiva profunda da humanidade;
en la risa del niño, No sorriso da criança,
en la paz de los hombres, Na paz dos homens,
en el amor sin lágrimas. No amor sem lágrimas.
Por eso, Por isso,
como habremos de darnos a la rosa y al árbol, Como tendemos a dar-nos rosa e árvore
a la tierra y al viento, terra e vento,
te pido que nos demos al futuro del mundo… Te peço que nos demos o futuro do mundo.

Breve Biografía:

Miguel Otero Silva (Barcelona, Venezuela, 26 de octubre de 1908 — Caracas, 28 de agosto de 1985) fue un escritor, humorista, periodista, ingeniero y político venezolano.

Nació el 26 de octubre de 1908 en el estado Anzoátegui en Venezuela. Su padre fue Henrique Otero Vizcarrondo y su madre, fue Mercedes Silva Pérez quien murió cuando Miguel Otero Silva aún era pequeño.

Leía la Biblia desde niño a pesar de no pertenecer a un culto definido. A través de la literatura y el periodismo, relató numerosas páginas de la historia venezolana del siglo XX.

Miguel Otero Silva falleció en Caracas el 28 de agosto de 1985. Dejó a su muerte un amplio legado literario que abarca desde obras de teatro hasta poemas, legado que ha merecido la admiración de autores tan conocidos como Pablo Neruda y Gabriel García Márquez.

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